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Jesús, ayúdame a solventar este problemilla

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  Jesús, las vanidades del mundo son humo, pero en este mundo vivo, y el humo a veces es tan denso, que no se ve nada, no se oye nada. Jesús ¿por qué tu voz se oye tan lejana? y ¿por qué el mal no para de gritar? una y otra vez, una y otra vez, sin cansarse. Jesús, no creo que sea yo, porque yo solo quiero oírte a ti, y aunque sea débil y aunque sea lo que sea, solo quiero estar contigo. Pero bueno creo que ya sé lo que pasa, el problema no es estar contigo, el problema es dónde estás Tú, en la Cruz. Jesús, ayúdame a solventar este problemilla, ayúdame a amar cualquier sitio donde estés Tú. Amén.  

Jesús, el pastor silencioso

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     Querido Jesús soy tu ovejita que tiembla de miedo porque el lobo está cerca, y no oigo tu silbo amoroso , no te oigo reprender al lobo, me encuentro sola y rodeada de peligros, Jesús. Querido Jesús, creo que tu silbo amoroso es silencioso pero potente, y yo no lo oigo, pero sí lo oye el lobo, que me sigue de cerca, pero no se atreve a hacerme nada. Jesús, eres un pastor peculiar, a veces silencioso e invisible. Y yo soy una oveja ciega, sorda y que no sabe a dónde va, pero es conducida por el amor. Tengo miedo Jesús, quiero oir tu silbo, quiero ver tu figura, quiero dejarme salvar. Amén.    

Donde nadie llega

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  Jesús Tú llegas donde nadie llega. Tú entras donde nadie entra. Eres el Único que conoce mi verdadera personalidad, mi ser de verdad. Tú eres más íntimo a mí que yo mismo. Tú conoces lo que yo ignoro y amas cada fibra de mi ser. Estás dentro de mí, habitas Resucitado llenándolo todo de Luz. Sé que para llegar a donde estás todavía tengo que atravesar tinieblas. Pero voy contigo, de tu mano, de la mano del Resucitado, con tu Luz. Amén.

El último aliento

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  Jesús, se acerca tu hora, sabes que llega y nos amas hasta el extremo, entregando tu vida, tu último aliento. Yo cuando llego a mi último aliento, cuando me siento sin fuerzas, te grito, te pido ayuda, y quiero que me saques de ahí, que vuelva a sentir fuerzas,   y recuperar el aliento. Pero Jesús, yo creo que a veces quieres, que nos sintamos sin aliento, que no recuperemos las fuerzas, que nos mantengamos así, débiles, y en fe sepamos que estamos sostenidos por tu Padre, por Ti. Como Tú en esa hora en que nos amaste hasta el extremo. Que así sea Jesús. Amén.

Jesús, descansa en mí

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  Querido Jesús hoy te presento mi corazón por si puedes descansar un poco. A ver si puedes dejar de oír por un momento tantos gritos de angustia, y que te sea más llevadero el peso del pecado, del mal y del dolor de la criatura humana. Es una tontería lo que te digo, ¿qué puedo hacer yo?, pero es solo una oración. Por eso Jesús, hoy quiero que descanses un segundo en mí, no puedo ofrecerte mucho más, porque yo también grito y te pido cuentas, tantas veces. Pero ahora por un momento te digo Jesús, confío en Ti, no me des explicaciones, haz lo que tengas que hacer, y descansa en mí, querido Jesús. Amén.  

Apártate de mí Satanás

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  Jesús, que bien te entiendo cuando tengo que aceptar mi Cruz, cuando me dirijo a mi Jerusalén, cuando sé que no debo hacer caso, a aquéllos que me dicen, no sea así, Dios no lo permita, eso no sucederá. Qué bien te entiendo Jesús, cuando los que más quieres, no te entienden y no te acompañan en tu caminar, realmente porque no pueden. Te entiendo Jesús porque en ese momento querías que tus amigos te acompañasen, te entendiesen, te consolasen, pero no que te apartaran de tu camino. Tampoco yo quiero apartarme, ayúdame, Jesús. Amén    

Ya lo estoy haciendo

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  Querido Jesús, me gustan las personas que contestan “No sé”, porque las respuestas fáciles no me ayudan. Tú también me dices no sé y eso no me agrada tanto, ojalá tuvieras respuesta para todo, y la tienes, pero no me la das. Me dices, “yo no voy a descubrir lo que tú tienes que descubrir, no voy a darte el mapa porque el mapa lo trazarás tú. Quiero que crezcas, no voy a dejar que estés así siempre, no voy a hacer lo que tú tienes que hacer, porque te amo, ¿entiendes?” “Y cuando me dices, sáname, libérame, Yo te digo ya lo estoy haciendo. Quieres que te evite el dolor, la angustia, la incertidumbre, cuando es precisamente eso lo que te está sanando” Jesús, te digo, no sé como soportas verme sufrir tanto, Y Tú me dices, porque veo más allá de tu sufrimiento. Vaya Jesús, aunque no contestas, tienes respuesta para todo. Amén.