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Cuando cierro los ojos digo que no hay Luz

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  Jesús, perdona cuando digo que no estás conmigo, y es que tengo los ojos cerrados, y entonces digo que no hay luz. Abriré los ojos a tu Luz. Para abrir los ojos a tu Luz, apagaré mis potencias, renunciaré a entender, confiaré solo en Ti. De todas formas, no tengo otra salida no tengo otra perspectiva, no encuentro otra solución. Desde mi radical impotencia, solo cabe volverme a Ti. Es en la oscuridad de mi desesperación, donde brilla tu luz Jesús. Amén.

Desde mi vacío te invoco Jesús

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  Jesús, desde mi vacío te invoco, no sea yo defraudado, atiende a la voz de mi súplica. Desde mi afectividad dañada te invoco Jesús, desde este hueco que existe en mi corazón, y que cada vez se hace más grande. Si no lo llenas Tú, ¿quién lo llenara? Ven Jesús, de rodillas te pido, sácame de este destierro, solo tu abrazo me dará la vida. Desde lo profundo a ti grito Jesús, no me quites tu Santo Espíritu. Tú estás con los pobres, ¿por qué no estás conmigo entonces? Ven Señor Jesús

Callejón sin salida

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Jesús, estoy en un callejón sin salida,  y siento como si no hubiera suelo bajo mis pies. Todo está muy oscuro y tengo miedo. Jesús, no quiero quedarme paralizada, quiero andar, seguir hacia adelante, pero es que no veo nada. Antes tenía luz, antes tenía suelo, pero no me daba cuenta de que estaba perdida. Ahora sé que tengo que cambiar de ruta, ¿hacia dónde?, ¿cómo?,¿con quién? Realmente me siento como si acabara de nacer, no puedo abrir los ojos y lloro. Jesús, ayúdame, ¿Cómo salir de aquí? Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. La salida del callejón sin salida, soy solo Yo. Ven.”     

Si las palabras fueran agua

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  Caminaba por el desierto, tenía la piel quemada, la boca seca, me dolía la garganta y el mareo no me dejaba casi ver. No sé si fue un espejismo, pero de pronto encontré una persona.  No parecía estar sedienta como yo y le pedí agua. Entonces, empezó a hablar y a hablar, me explicó los síntomas de la deshidratación, y concluyó que yo estaba deshidratado. Se fue sin darme agua. Seguí caminando, ya no me quedaban fuerzas.  Me pareció que otra persona se me acercaba.  Me tocó el rostro, me miró atentamente y me pareció oírle decir que me estaba muriendo.  Le pedí agua, pero él hablaba acerca de lo que hacía yo ahí, y de por qué me encontraba así. Se fue sin darme agua. Antes de morir, tuve este pensamiento: ¡Ojalá las palabras fueran agua!

Lo que no tiene precio

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Marie Curie, la primera persona que ganó dos premios Nobel, el de física y el de química, paso privaciones económicas toda su vida. Aún así se negó a registrar la patente del radio porque quería que toda la comunidad científica se pudiera beneficiar de sus descubrimientos. Cuando una entrevistadora le preguntó cuántos gramos de radio tenía ella misma, Curie respondió que no tenía ninguno afirmando “El radio no es para enriquecer a nadie. El radio es un elemento. Pertenece a todas las personas”. (Del libro La vida heroica de Marie Curie- descubridora del radio, por Eve Curie)  

Jesús, te espero como un perrito

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  Me acuerdo de esa historia tan bonita de ese perro que esperaba todos los días en la estación a su dueño. Durante diez años fue a esperarle, pero su dueño estaba ya muerto. Los viajeros que pasaban por allí le alimentaban y le cuidaban y le llamaban el perro fiel y al final le hicieron una estatua en su honor. El perro se llamaba Hachiko. Jesús me gustaría ser como ese perrito que todos los días te busca. Muchas veces en la oración me siento así, como si hubiera quedado contigo en un banco del parque, y voy allí, pero sé que no vas a venir. Y al día siguiente vuelvo a ir, y así un día y otro. Y sé que no vendrás, que no te veré, que no te oiré, pero tengo un gusanillo en el corazón, un amor que está encendido y que día a día se enciende más, aunque no aparezcas. ¿Será esta la advertencia amorosa de la que habla San Juan de la Cruz? Espero que sí, Jesús, hasta mañana, te espero en el parque. Amén.      

Querido Año 2020

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  No quiero dejar de despedirme de ti, sobre todo cuando veo que todo el mundo quiere borrarte del calendario y hacer como que nunca has existido. Todos dicen que están deseando que acabes, que eres el peor año, el año de virus que debería haber sido eliminado. Y porque siempre hay que buscar un chivo expiatorio, lo eres tú año 2020 aunque en realidad no eres nadie ni nada, solo una forma de contar el tiempo. Yo no quiero olvidarte ni que desaparezcas como si nunca hubieras existido porque no quiero olvidar a todas aquellas personas que han muerto durante este año. No quiero olvidar a todas esas personas que vieron irse su vida sin esperarlo, y que no eran más que un número en las estadísticas. No quiero olvidar el horror de saber que se estaban descartando vidas por falta de respiradores. No quiero olvidar el sabor del miedo esperando cada día una llamada fatídica comunicándome una muerte más. Y no quiero olvidarlo porque si no aprendemos todas las lecciones que este año nos ha tr