De mi corazón frío, cansado, confuso, oscuro, quiere salir un acto de amor, de entrega, de rendición al Corazón de Jesús. Y este sufrimiento de no poder sentir nada lo uno al dolor de una humanidad que no te conoce. Es una oscuridad no deseada ofrecida por los que eligen estar en ella. Quisiera que de mi saliera un acto de amor intensísimo, pero no sale nada. Tú todo lo suples Jesús. Amén
Me siento como un peón de ajedrez que no sabe donde colocarse. No puedo porque los peones no se mueven, son movidos. Los demás hombres tampoco saben que hacer conmigo, me miran con asombro y recelo. Solamente un experto puede moverme y llevarme a cumplir mi misión, que tal vez sea morir para salvar a la reina. Me gustaría que el Espíritu Santo me moviera a su gusto para cumplir mi misión. Espero dejarme. Un peón no brilla, es movido a veces de maneras inexplicables, y no sabe a donde va. Así sea.
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