Vengo a descansar en tu Corazón, aunque mi cuerpo no sienta el descanso, y mi corazón herido tampoco, seguirá herido, como lo estuvo el tuyo aquí en la tierra. Vengo a descansar en tu Corazón, porque es como el mío, porque también ha sido herido y traicionado, y ha sentido la indiferencia y el abandono, por eso sé que puedo descansar en Él. Vengo a descansar en tu Corazón, porque me comprendes, y estoy cansada de intentar sanarlo, de querer consolarlo, en otros lugares en los que creo que estás, pero no. Vengo a descansar en tu Corazón, sabiendo que mi corazón seguirá herido, inconsolable y sediento de Amor, sólo te pido que deje de buscar donde Tú no estás. Condúceme directamente a tu Corazón, estoy cansada de buscarte Jesús. Jesús dice, ven, por la fe oscura, ahí te espera mi Corazón.
Querido Jesús: Nunca me había parado a pensar en cómo te sentirías en tu Última Cena. Imaginaba que estarías alegre, rodeado de tus amigos. Pero es que ibas a morir, y lo sabías, y sabías que uno de ellos te iba a traicionar. Y, aun así, cenaste con ellos, bebiste con ellos, le dejaste a Juan recostarse en tu pecho y consolarse, cuando eras Tú el que necesitabas ser consolado… Querido Jesús, amaste en los peores momentos de tu vida. Me enseñas a amar. Amén.
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