Una Navidad diferente

Todo el mundo habla de que esta Navidad será diferente, pero muchos lo dicen porque no podrán reunirse, celebrar fiestas, realizar compras, o hacer lo mismo que hacían todos los años. Sin embargo, esta Navidad puede ser diferente para nosotros por otros motivos.

Es verdad que no ha sido un año como los demás. Este año de pandemia nos ha enseñado muchas cosas, entre otras, nuestra fragilidad, nuestra pobreza, nuestra dependencia de Dios. Y ese aprendizaje es bueno porque nos ayuda a descubrir donde debería estar puesta nuestra esperanza y nuestra confianza, solamente en Dios. En ese Dios que se hizo Niño en Navidad, un niño con fragilidades y pobrezas como nosotros. Con hambre, frío y sueño. ¿Y sus padres? Fuera de su hogar, buscando un sitio donde dar a luz al Creador del Universo, con dudas, con miedos, igual que nosotros, con dolor, pero con esperanza en el Salvador que iba a venir.

Entonces, ¿qué tiene esta Navidad de distinta a las demás? Se parece bastante a la de Jesús. Con pobreza, con imprevistos, tal vez lejos del hogar, con incertidumbre. Jesús se hizo hombre y padeció lo mismo que nosotros, ¿quién sino ese Niño luego hecho Hombre nos comprende en nuestra Navidad, en su Navidad? Esta es una Navidad diferente y puede ser la mejor Navidad de tu vida, si te sirve para buscar al Salvador, al Redentor del mundo.

Le encontrarás en las pequeñas circunstancias de tu vida, en tus dificultades, en tus soledades y también en tus alegrías. Nunca estás solo porque ese Niño está junto a su Padre y el Espíritu Santo habitando en ti, por lo que estas Navidades las pasarás en familia, ¡qué mejor familia que la que habita en tu corazón y de la que formas parte! 

Para que esta Navidad sea la mejor, entra en tu interior, recógete, dedica todos los días a estar un rato de oración, participa en los sacramentos, lee algún libro espiritual y participa en alguna comunidad espiritual que te ayude. Vive una Navidad donde el Niño nazca en tu corazón. Dale calor al Niño y déjate calentar por su Amor que es el Espíritu Santo. 

Que esta Navidad nos haga de verdad valorar la vida de todo ser humano, nuestra propia vida, el don de la vida. Y que estemos alegres porque como decía San León Magno en uno de sus sermones navideños: “Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.”

Vive una Navidad diferente y compártela con tus seres queridos, esta Navidad puede cambiar tu interior, puede cambiar el mundo. ¡Feliz Navidad!


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