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No soy una heroína

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Jesús, no soy una heroína, y me siento muy débil, tengo miedo y angustia y no me importa reconocerlo. Veo todo este dolor y muerte venir como una ola que no puedo esquivar, y sé que debería bucear por debajo de ella confiando en Ti, pero muchas veces me asalta por sorpresa y aparezco tirada en la orilla, y después me levanto y veo venir otra ola. Jesús, quiero reconocer ante Ti que no soy valiente, que tengo miedo y que me gustaría despertarme y que todo esto fuera un sueño, y cuando despierto cada mañana lo primero que hago es clamar a Ti, y pedirte que nos ayudes a todos. Me siento unida a toda la humanidad que sufre, y a la vez tan pobre y tan carente de valor, que me gustaría que las olas se fueran lejos, y que Tú calmaras la tormenta. No soy una heroína Jesús, y no sé si debería serlo, pero me apoyo en tu humanidad divina y me acojo a la fuerza de tu Redención, a tu gracia y misericordia infinita, y confío en tus planes de salvación para t...

A todas las personas que quiero

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A todas las personas que quiero, como Jesús las quiere,  sin distinción de raza, color, clase social, género, capacidad, ideas políticas o religión.  Os quiero decir,  que tengáis ánimo. No estáis solos, Jesús está con nosotros. Para él no somos números, no estamos aislados de Él. Él está muy cerca de cada uno de nosotros. Déjate abrazar por Jesús. Imagina que Él está junto a Ti y te hace una transfusión de su Sangre, para purificarte, para que su Divina Sangre lave toda infección, y piensa que esto les ocurre también a tus familiares enfermos. A los que estáis pasando ansiedad, miedo y angustia por el aislamiento, no os preocupéis, sois más fuertes de lo que creéis, y en la prueba Dios siempre manda fuerzas especiales. Cuando os falte el aire pensad en Jesús. Imaginad que estáis con El en un prado soleado lleno de flores olorosas, tumbados junto a Jesús mirando a los pájaros. Jesús está muy cerca de nosotros, luchando en ...

¿Por qué ahora?

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Jesús viniste a salvarme, pero, ¿por qué no viniste antes? ¿Dónde estabas cuando todo era angustia, miedo, soledad y desesperación? ¿Por qué mientras otros reían, amaban, y eran consolados por ti, yo estaba sola gritando al vacío? ¿Por qué ahora? ¿Tantos años de oscuridad pueden ser iluminados por tu Luz? Yo sé que pueden, tengo fe en que sí, pero, ¿por qué no viniste antes?

La distancia entre nosotros

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¿Cuántas unidades astronómicas de distancia hay entre tu alma y la mía? Cada vez que creo conocerte pienso en esto y también lo pienso cada vez que tú no me comprendes. Esta soledad infinita que habita en nuestras almas es directamente proporcional a esta distancia, pero si  Dios está en nuestro interior esta soledad infinita debería calmarse. Y sin embargo  el deseo de Dios agranda esta soledad y hasta la hace insoportable, tal vez porque Él está tan cerca que no tenemos perspectiva para verle. En algunos momentos de nuestra vida, muy pocos tal vez, hacemos un viaje a la velocidad de la luz al interior del otro, y olvidamos por un momento esta soledad. Y respecto a  Dios, en Él vivimos, nos movemos y existimos, no hay distancia entre nosotros, solo para nuestros sentidos. El telescopio es la fe. 

Daría mi vida

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El tesoro escondido, la moneda encontrada, es para mí una mirada tuya, que me penetra hasta dentro sanando las zonas más ocultas y oscuras de mi ser. Una mirada tuya que me aprueba como soy, sin juzgar nada, y me acaricia lentamente. Una mirada como la tuya que derrite mi hielo, y me devuelve la ilusión de vivir. Por una mirada tuya daría la vida, Jesús.

El dolor nos completa

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“Recuerdo que en Oxford, el año que me gradué, le dije a uno de mis amigos, una mañana en la que nos dirigíamos al Magdalen College, por unas calles estrechas por las que revoloteaban los pájaros, recuerdo que le dije que me gustaba probar los frutos de todos los árboles del jardín del mundo y que, con esta pasión en el corazón, me adentraba yo en la vida. Y así, según mi expresión, me adentré yo en la vida, y así viví. Mi único error consistió en limitarme exclusivamente a los árboles que me parecían estar en la parte soleada del jardín y en evitar la zona de sombra y su lobreguez. El fracaso, la desgracia, la pobreza, el dolor, la desesperación, el sufrimiento y aún las lágrimas, las palabras que salen de los labios entrecortados por el dolor, el remordimiento que siembra de espinas nuestra senda, la conciencia que condena, la humillación voluntaria que castiga, la miseria que cubre la cabeza de ceniza, las angustias del alma que se visten con toscos lienzos ...

Carta a un desconocido

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Te escribo esta carta aunque sinceramente no creo que la leas ya que no le das ninguna importancia a lo que yo te pueda decir. Tal vez lo hagas por simple curiosidad. O seguramente la pongas junto con la publicidad del buzón que tienes almacenada en la mesa de la entrada. Es lo primero que haces cuando llegas a casa,  tirar los papeles y  el abrigo y quedarte un momento sintiendo todo el peso de tu soledad. Pero eso solo durante un momento porque luego todo empieza a llenarse otra vez. De mensajes, de sonidos, de pensamientos, de ritos y de ocupaciones. Lo llenarás todo y seguirás engañándote acerca de la vida, de ti mismo y de Dios. Te has pasado la vida buscando ganar la vida y ahora la estás perdiendo. Y no es la vida física lo que pierdes sino tu viejo espíritu que está deseando morir para que crezcas. Y tú que sientes esta muerte crees que tienes que proteger tu vida y cuánto más la proteges más mueres, mas infeliz eres y tratas injustamente a los que te rodean. Y ...