Entradas

Ha llegado la hora

Imagen
Ha llegado la hora en que he comprendido que lo tengo que hacer es dejar de buscar consuelo, y simplemente aceptar, afrontar, como hizo Jesús. Además, consuelo, ¿dónde? ¿En las personas?, raramente lo encontraré, y si lo hago será por casualidad, solo por un momento, y será pasajero, y a veces será un consuelo que se convierte en amargura. ¿Y en Jesús?, tampoco, si Él me lo quiere dar, pues bien, pero no esperarlo como si fuera un derecho, porque Jesús es el Bien en sí mismo, y ya se me ha dado.

Inmunidad

Imagen
La criatura humana busca resistir, estar dispensada, no ser atacada, ser inviolable, invulnerable, libre y protegida. Sin embargo es criatura y por tanto no es  inmune como desearía, es pobre, limitada y dependiente. Pero sí es libre y amada y protegida por su creador Dios. Dios se hizo hombre y vino a esta tierra, indefenso, vulnerable, esclavo de todos,  y lo hizo por Amor. Jesús el Inmune se hizo débil para que nosotros participáramos de su inmunidad, para que la muerte, para la cual no existe vacuna, no tuviera ya poder sobre nosotros. Esta es la gran historia de Amor que nos atañe a cada uno, todo lo demás es accesorio.         

Garabandal

Imagen
La limpieza del corazón es algo que conecta directamente con el cielo, “ellos verán a Dios”, dice Jesús, lo verán aquí en la tierra también. La Virgen se apareció a los limpios de corazón, y ellos creyeron, los sabios y entendidos los persiguieron.   Aunque resucite un muerto los que no son humildes no creerán. No es por falta de señales por lo que no creemos, es preciso un cambio interior, en el corazón. Solamente haciéndonos pequeños podremos entrar en el reino de los cielos.

No sé qué hacer

Imagen
No sé qué hacer con todo el dolor que estaba escondido y ahora me sorprende en la oscuridad de la noche. No sé qué hacer con todo el miedo que ahora y siempre estaba dentro de mí.  No sé qué hacer, siento ganas de gritar, de correr y de desaparecer.  A la vez me gustaría vivir y ser libre.  Tal vez tú sí sepas que hacer y no me entiendas. Puede que quieras ayudarme pero no sé por qué. No sé qué hacer ni en quién confíar. Y las palabras fáciles no me ayudan. No sé qué hacer pero más bien no sé cómo vivir, ni cómo morir. Sólo una luz guía mis pasos, la confianza en Jesús, aunque su luz ahora es más oscura que la noche, una noche sin luna, densa y profunda. ¡Ven Jesús! 

No sé cómo alabarte

Imagen
No sé cómo alabarte, ni qué decir Señor, me gustaría hacerlo, me dicen que lo haga,  pero no puedo, lo siento. No sé cómo alabarte, las palabras de alabanza no las logro articular, voy a hablar…, y más bien tengo que coger aire porque no puedo respirar. No sé cómo alabarte, lo intento, lo quiero, la alabaza es sanadora me dicen,  y quiero sanar,pero lo único que consigo es tragar saliva porque se me hace un nudo en la garganta. No sé cómo alabarte, ni qué decir Señor, ahora prefiero estar contigo preguntando a tu Padre, mi Padre, por qué nos ha abandonado. No sé cómo alabarte, ni qué decir Señor, no sé si hago bien, pero no puedo hacer otra cosa. Tú sabes, Tú puedes. Hazlo Tú en mi Jesús.  

Vengo a descansar en tu Corazón

Imagen
Vengo a descansar en tu Corazón, aunque mi cuerpo no sienta el descanso, y mi corazón herido tampoco, seguirá herido, como lo estuvo el tuyo aquí en la tierra.   Vengo a descansar en tu Corazón, porque es como el mío, porque también ha sido herido y traicionado, y ha sentido la indiferencia y el abandono, por eso sé que puedo descansar en Él.     Vengo a descansar en tu Corazón, porque me comprendes, y estoy cansada de intentar sanarlo, de querer consolarlo, en otros lugares en los que creo que estás, pero no.   Vengo a descansar en tu Corazón, sabiendo que mi corazón seguirá herido, inconsolable y sediento de Amor, sólo te pido que deje de buscar donde Tú no estás.   Condúceme directamente a tu Corazón, estoy cansada de buscarte Jesús.  Jesús dice, ven, por la fe oscura, ahí te espera mi Corazón.

El gran seductor

Imagen
Tú eres el gran seductor, el amante de los amantes, el que persigue y se deja perseguir, el que aparece conquistando, y desaparece para dejarse conquistar. El fin del alma es unirse a Ti, y hasta que no lo consigue, vaga ansiosa deseándote sin saberlo. Tú le clavas tus flechas de Amor, y la pobre alma tiene tantas armaduras, que a veces ni las siente. Pero Tú perseveras… Nunca dejas de acosar al alma, como un verdadero amante, con un único fin, unirte a ella en Amor Eterno. El fin del alma es el mismo, para eso ha sido creada, y ahí está su felicidad y realización plena, y sin embargo sus deseos se dirigen a otros fines. Y Tú, el gran seductor, el amante de los amantes, lanzas tus antorchas de Amor, y cuando el alma se queda a oscuras, es capaz, ¡por fin!, de percibir su brillo.