Hoy es la Noche,
en la que empieza a contar el tiempo.
Hoy es la Noche,
en la que el Amor muestra su rostro.
Hoy es la Noche,
en la que la muerte pierde la partida.
Hoy es la Noche,
silencio.
De mi corazón frío, cansado, confuso, oscuro, quiere salir un acto de amor, de entrega, de rendición al Corazón de Jesús. Y este sufrimiento de no poder sentir nada lo uno al dolor de una humanidad que no te conoce. Es una oscuridad no deseada ofrecida por los que eligen estar en ella. Quisiera que de mi saliera un acto de amor intensísimo, pero no sale nada. Tú todo lo suples Jesús. Amén
Querido Jesús, confío en Ti, te lo digo, con la voluntad, con mis palabras temblorosas, con ese sentimiento de miedo e impotencia que me invade. Confío en Ti, aunque mi cuerpo ya sabes que no confía, ni mi psicología, y mis sentimientos no confían para nada ahora mismo. Pero con mi voluntad te digo que confío, porque quiero hacerlo, quiero quererte Jesús sin intereses, sin esperar a que me auxilies a cada momento. Quiero, pero no puedo, aunque sí con tu gracia. Que todo este dolor me abra a recibirla. Amén.
Me siento como un peón de ajedrez que no sabe donde colocarse. No puedo porque los peones no se mueven, son movidos. Los demás hombres tampoco saben que hacer conmigo, me miran con asombro y recelo. Solamente un experto puede moverme y llevarme a cumplir mi misión, que tal vez sea morir para salvar a la reina. Me gustaría que el Espíritu Santo me moviera a su gusto para cumplir mi misión. Espero dejarme. Un peón no brilla, es movido a veces de maneras inexplicables, y no sabe a donde va. Así sea.
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